
“… el primer requisito para escuchar la música es tan obvio que casi parece ridículo mencionarlo, y sin embargo, a menudo es el único elemento que está ausente: prestar atención y dar a la música el esfuerzo concentrado de un oyente activo.
Resulta revelador comparar las acciones del público de teatro con las del público de las sinfonías: en el teatro el público presta toda su atención a cada línea del diálogo, sabiendo que si pasa por alto algún renglón importante no comprenderá la obra: esta atención instintiva a menudo falta en la sala de concierto. Sólo tenemos que escuchar a quienes asisten a un concierto para ver como se distraen, hablan, leen o simplemente miran el espacio. Tan solo un pequeño porcentaje está vitalmente interesado en el papel esencial de escuchar activamente.
Esta falla es grave porque el oyente es esencial para el proceso de la música; después de todo, la música consiste en el compositor, el ejecutante y el oyente. Y cada uno de estos elementos debe encontrarse presente de la manera más ideal. Esperamos una buena interpretación de una bella obra pero, ¿ nos acordamos a menudo de que también debe ser brillantemente escuchada?”
“… En otras palabras, la calidad apreciada de la música está, claramente, a merced de la calidad real de sus oyentes. Por desgracia para la música, muchos oyentes se contentan con meterse en un baño emocional y limitar su reacción a la música al elemento sensual de sentirse rodeados por sonidos. Pero estos sonidos están organizados; los sonidos nos hacen un llamado intelectual así como otro emocional.”
“… Desde luego, existe mucha música que no requiere una atención especial para gozarla. La música satisface una vasta gama de apetitos, y una comparación con un menú bien planeado ilustrará nuestro punto. Después de todo, un aperitivo pretende estimular, y un plato fuerte aspira a alimentar; el postre pretende ser como una grata reflexión, para despedir a los comensales”
“… Lo anterior no implica que el equivalente musical de unos malos alimentos es malo para la salud sino, en cambio, que una dieta restringida a una sola especie de arte resulta limitadora. ”
Extraido de la introducción de William Schuman al libro “como escuchar la música” de Aaron Compland (1988)
No Place Like Soul (Soulive)
INFLUENCIAS
segundo Podcast de aluzinati
Of All The Things - JAZZANOVA
Comentarios
che saund!!!!!!!!!! ye!