El hecho es que el espÃritu del jazz menos academicista se ha integrado como uno de los principales ingredientes de la música de club, de la electrónica downtempo y del baile contemporáneo.
Los hÃbridos del llamado nu jazz, jazz electrónico, abstract jazz o e-jazz se han convertido en una encrucijada que ha favorecido el diálogo entre músicos de jazz en continuo reciclaje, Djs inquietos y jóvenes músicos y productores con background que deconstruyen sonidos e intentan crear algo nuevo a partir de la memoria selectiva de los logros de pasado.
Para el francés Laurent de Wilde, uno de los jazzmen veteranos que no han hecho ascos a las máquinas, todo forma parte de la progresión inherente al jazz. «Desde los años 20, ha conocido continuas revoluciones cada década. Del swing al free jazz, pasando por el be bop o el free, hasta los años 70, con el jazz electrónico de Miles Davis que empezó a torturar los sonidos. Desde los 80 y Wynton Marsalis se esperaba algo nuevo, que, para mÃ, ya ha llegado».
Con este giro evolutivo, el jazz ha salido de la subterraneidad de los clubes para mezclarse con otras músicas. El jazz electrónico noruego, representado por Bugge Wesseltoft y Nils Petter Molvaer, con sendos combos que incluyen músicos reales, pero también DJs, secuenciadores y samplers.
Formado como pianista dentro de la tradición jazzÃstica nórdica pero influenciado por el house de Chicago, Wesseltoft se ha convertido en uno de los referentes del electrojazz europeo gracias a una amplia producción canalizada a través de su sello Jazzland, donde graban, entre otros, Wibutee, Eivin Aaset o el propio Nils Petter, trompetista considerado uno de los padres del jazz electrónico merced a la labor pionera desarrollada con su banda Khmer. Petter encadena improvisaciones sobre ritmos electrónicos de techno, house, ambient o drum’n'bass. Y de los paÃses nórdicos (Suecia) llegan igualmente Koop, responsables de un elegante nu jazz brasilero.
Duelo francés
La apuesta por el jazz en clave electrónica tendrá continuidad con el francés (Ludovic) Llorca, Dj y productor fomado en la música negra y responsable de una amalgama refinada de house a medio tiempo aliñado con bossa, soul, latin y jazz. Un potencial comercial demostrado en su debut Newcomer, álbum que le ha situado como el rival galo mejor situado del otro Ludovic: Navarre, productor conocido artÃsticamente como St Germain. Pionero del dance galo más chic y, como Llorca, «programador más que músico», la figura más conocida del electrojazz ha generado en torno a su cadenciosa y estilizada visión jazzy y electrónica de la música negra todo un hype internacional, que se concreta en los casi dos millones de copias vendidas de su segundo álbum, Tourist, y en conciertos escoltado por músicos de primera en salas de gran aforo. Un impacto comercial y crÃtico que se manifiesta también en su fichaje por el mÃtico sello de jazz Blue Note, que ha creado un subsello destinado únicamente a artistas franceses de nu jazz. Una idea que comenzaron a exprimir hace seis años con el grupo británico US3, aún activo, especializado en traducir al hip hop-funk clásicos del jazz de Horace Silver o Herbie Hancock.
Completando el cÃrculo, otro legendario sello de jazz, Verve, ha puesto piezas inmortales de Carmen Mc Rae, Willie Bobo, Astrud Gilberto, Dinah Washingtion, Nina Simone o Billie Holiday en manos de remezcladores como MJ Cole, Rae & Christian, Richard Dorfmeister, Masters al Work, Joe Clausell o Phazz.
Para la filial gala de Blue Note, han grabado jazzmen clásicos familiarizados con la electrónica. Y es que, en el nu jazz, no todos son Djs y productores en busca de fuentes de inspiración para sus mezclas. Lo demuestran veteranos como Julien Lourau, Erik Trufazz o Marc Moulin.
Trufazz, uno de los primeros músicos de jazz que desvió el sonido de su trompeta hacia los ritmos sintéticos, ha sido uno de los principales catalizadores del electrojazz europeo. Partiendo de parámetros jazzeros genuinos, ha asumido sin prejuicios el electro, el drum’n bass, el house y demás afluentes del dance contemporáneo. No contento con ello, prestó su música en el álbum Truffazz revisité para que grandes de la electrónica de ayer y hoy (de Pierre Henry a Alex Gopher, pasando por God o el propio Bugge Wesseltoft) la mezclen. En una lÃnea similar trabaja el veterano Marc Moulin, que en Top secret une su pasado jazzÃstico con su labor de ambientalista y precursor de la electrónica pop con télex.
El presente del electrojazz pasa también por entornos urbanos tan dispares como los de Alemania, Inglaterra, Austria, Bélgica, Italia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón o España, donde trabajan bajo el prisma del jazz toda una retahÃla de nombres asimilables al género. Del ámbito alemán ya han trascendido De Phazz, autores de un batido camp y muy comercial de jazz, easy listening, electrónica, dancehall y lo que se tercie; y los berlineses Jazzanova (en la otra página), colectivo de Djs y productores que, gracias a su personal fusión cool de electrónica downtempo, groove jazzÃstico, bossa, sonidos latinos, dub y música negra, se ha convertido en paradigma del género.
Por su cotizada labor como remezcladores (UFO, 4 Hero, Incognito) y su tardanza en lanzar su primer disco (In between), Jazzanova han sido comparados con los vieneses Kruder & Dorfmeister, pareja inelubible del downtempo y el nu jazz reclamados lo mismo por Madonna que por William Orbit o Depeche Mode. A no mucha distancia trabajan el belga Buscemi, el italiano Nicola Conte, los nipones UFO, el neozelandés Mark de Clive-Lowe o los americanos de Washington Thievery Corporation. Los incontables alias del catalán Alex Martin, el toque flamenco de los granadinos Domestic, el cotizado deep house de los pamploneses Wagon Cookin y los proyectos latinizantes y groovies del sello donostiarra Novophonic (Instrumental, Camping Gaz, Digi Onze…) demuestran que España no se queda al margen.
Mención aparte merecen los británicos Ian Simmonds, James Hardway y su Cinematic Orchestra y los brillantes Red Snapper, creadores de un embrión sonoro que entronca inequÃvocamente con el jazz, pero que subvierten para elaborar una personal amalgama sonora que bebe sin prejuicios drum’n'bass, hip hop abstracto, ambient, funk, neodub o pop.
Sin prejuicios
Pero aplicar la pulsión jazzy al baile no es algo ni mucho menos nuevo. En realidad, esta fusión sin prejucios del jazz más cool, el dance y el pop más bailable viene detectándose desde mediados de los 80 en Inglaterra y las principales capitales del house americano (especialmente, Detroit y Chicago). En el Reino Unido, su embrión está presente en el pop soul jazzy de Style Council, Working Week o Floy Joy; después, con el acid jazz promovido por el Dj y productor revivalista Gilles Peterson; y, más tarde, con su resaca digerida a través del sello Talking Loud.
Esta discográfica favorecerÃa a la postre la aparición del drum’n bass jazz de 4 Hero, Roni Size o A Guy Called Gerald y la consolidación de una caterva de independientes jazzies, como Soul Jazz, Tongue & Groove, Hip Bop o Mo Wax. Gracias a la labor de francotiradores como Peterson, el virus del llamado jazz abstracto pudo llega a Italia, con sellos como Irma Molto Jazz, Francia (Le Fromage) e incluso España (Ama).
El nu jazz remite también al Chicago de mediados de los 90, cuando la música house recuperó sus raÃces underground y su vocación experimental. Sellos americanos y europeos comenzaron a lanzar referencias de nuevos Djs y productores curtidos en la tradición de la ciudad. Entre ellos también se cuelan veteranas figuras consagradas del jazz house, como Larry Heard o Lil Louis. En su espejo se miran recién cachorros del house de Chicago, como Mike Dear o Glen Underground, pero también los americanos Kevin Yost o Shaz y gran parte de los europeos citados.
Para adentrarse en el proceloso mar del jazz electrónico conviene escudriñar el catálogo de sellos como Compost, K7, Blue Note, Ninja Tune, Groove Attack, Cup of tea, Irma o Naked Music. Si no hay presupuesto, lo mejor es tirar de recopilatorios: Rebirth of the cool, Hotel Costes, Buddha bar o los excelentes Saint Germain Des Prés Café (Wagram) y Future Sound of Jazz (Compost).
Trio Seven Days of Falling - Esbjörn Svensson
Video de Christian McBride y Donny Hathaway
Lanzamiento de Crudo Mauricio RodrÃguez & Company
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Comentarios
Ciekawa strona, bede ja odwiedzal czesciej, pozdro
Ciekawy post, dodalem twoj blog do ulubionych, bede tu teraz wpadal czesciej, pozdrawiam
Hola soy de Talca y seria bien bueno que bandas como aluzinati
como asesinar a felipe, fulano, cangrejo, bipolar, y varios mas en la escena de experimentacion musical…
creo que deverian venir a Talca para que despabilen a la gente
porque por aca estan muy aburridos…
saludos a todos y gracias por alimentar los oidos extraños…